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Icabod y la crisis del símbolo en la fe cristiana

  I. Introducción Toda tradición religiosa se asienta sobre una tensión radical entre lo que se ve y lo que hay más allá de la vista. En la fe cristiana esa tensión se manifiesta en los ritos, en los emblemas, en las palabras sagradas: ellos son signos que pretenden decir algo del Dios invisible. Pero ¿qué ocurre cuando esos signos pierden su capacidad de evocar lo trascendente y se convierten en meras formas sin fuego? Para responder a esta pregunta es menester sustentarse en la Escritura como fuente máxima e imprescindible de autoridad; no obstante, evoco dos textos seculares de aguda intuición literaria que sirven como aproximación racional. Ribeyro, en su cuento La insignia (1958) [1] , describe a un hombre que encuentra una pequeña placa de plata, la lleva en el bolsillo y pronto se ve absorbido por una organización secreta cuyos rituales siguió sin comprender nunca su propósito. Con sumo detalle, el relato muestra cómo un signo —la insignia— arrastra al protagonista a des...

¿Dónde estás?

Introducción “Adán, ¿dónde estás?” (cf. Gn 3,9). ¿Dónde estás, hombre? ¿Dónde te has metido? En este lugar, memorial de la Shoah, resuena esta pregunta de Dios: “Adán, ¿dónde estás?”. Esta pregunta contiene todo el dolor del Padre que ha perdido a su hijo. El Padre conocía el riesgo de la libertad; sabía que el hijo podría perderse… pero quizás ni siquiera el Padre podía imaginar una caída como ésta, un abismo tan grande.* Ese grito: “¿Dónde estás?”, aquí, ante la tragedia inconmensurable del Holocausto, resuena como una voz que se pierde en un abismo sin fondo… Hombre, ¿quién eres? Ya no te reconozco. ¿Quién eres, hombre? ¿En qué te has convertido? ¿Cómo has sido capaz de este horror? ¿Qué te ha hecho caer tan bajo? No ha sido el polvo de la tierra, del que estás hecho. El polvo de la tierra es bueno, obra de mis manos. No ha sido el aliento de vida que soplé en tu nariz. Ese soplo viene de mí; es muy bueno (cf. Gn 2,7). No, este abismo no puede ser sólo...

Invierno

En incipiente invierno, la tenue llovizna que destila el cielo empapa aves que emprenden vuelo. En mi voz, un intento de compás entonado recita un salmo inspirado. En mi corazón, el calor de un café mantiene despierta mi fe. En mi vista, éste par de ojos refleja la profundidad de diez mares rojos En mi mano, un bolígrafo oscuro plasma mis cavilaciones en un papel puro: ¿Será ésta la -quizás última- lluvia profetizada? ¿Seremos nosotros esas aves de una generación empapada? ¡Bien pueden éstas voces despertar de su letargo al mundo! ¡Al son de salmos trastornar al cimiento más profundo! ¡Oh, si se conmovieran nuestros corazones! ¡Oh, si aquella fe contendiera contra nuestras humanas pasiones! Porque todas las lágrimas de nuestras huidas en Su redoma serían contadas y vertidas. Porque sobre éstas barrosas manos de hombre redimido la responsabilidad de blandir la Espada Escrita ha recaído -------------------------------------------------------------- "¡O...

Desierto

"Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada." Jeremías 2:2  Cuando escapé de la esclavitud, hubo persecución, fuego, mar, milagro y actitud. Entonces confíe en la esperanza, acepté mi redención. Corrí al desierto, dejé a mis angustiadores en su perdición. Mi lengua se deshacía alabando y mi cuerpo, rendido, adorando. Cadenas que cayeron, mis culpas ya no existieron. Habiendo dado la espalda a mi pasado, fuego del cielo como guía nocturno me fue dado, nube divina que de día me guardó y bautizó, viandas y bebidas que me saciaron. Mi espíritu resucitó. En mi necedad, incapaz de entender mi libertad, no supe guardar mi confianza, mi lealtad. Mas no fue por siempre  la reprensión, me fue dado honor. El tiempo de una generación duró el prime...

Razón e Intuición: Revolución (Ensayo)

     Desde que acabaron la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, debido a los horrores que generaron la proliferación de las ideas revolucionarias fascistas, nazistas y comunistas en las mentes juveniles, la vida transcurre en una sociedad que se comporta de manera muy politizada, que suele hallas formas para evadir responsabilidades a la hora de enfrentar los problemas, que se autodefine como liberal y reprime las innovaciones o revoluciones que impliquen una perturbación del statu quo moderno. Esta es una época donde la diplomacia repudia el pasado y desconfía del futuro, en donde el ser un adulto maduro, educado y tolerante ha devenido en extremos de materialismo, egocentrismo y prepotencia, donde se proclama igualdad, integración, fraternidad, globalización, democracia y demás valores morales que suelen repetirse en cada discurso proselitista solamente para ser usados como herramientas para ganar adeptos. Es un época problemática en la cual los jóvenes empiezan a...